Vivían en un tira y afloja constante. Sus vidas eran eso, estirar la cuerda hasta el punto en el que sabían que era el tope. Sabían perfectamente hasta donde podían llegar para que no se rompiese. Vivían siempre al límite, estirando hasta donde podían llegar, sabiendo de qué manera hacerlo para hacer daño sin romperla.
Estaban hechos el uno para el otro, se conocían más de lo que alguien puede conocer a una persona. Ella conocía todas y cada una de las caras que iba a poner según la situación que fuese, como reaccionaba cuando algo le daba vergüenza, incluso lo que pensaba en cada momento. Él conocía todas y cada una de sus sonrisas, sabía perfectamente cómo iba a reaccionar, con sólo mirarla sabía como se sentía.
Sabían de todo, menos quererse. No tenían termino medio, o se querían matar o mataban por quererse. Y así seguían, disfrutando los días pares y a hostias los impares. Estirando de una cuerda que pensaban que nunca se iba a romper pero que finalmente un día se rompió. Pasó un tiempo en el que estuvieron separados, echándose de menos, pero también echándole la culpa al otro. Pero los lazos que los unían eran tan fuertes, tenían una fuerza de atracción tan increíble, que no aguantaron estando así. Ambos deseaban que todo volviera, incluso que volviese lo malo para poder tener lo bueno de vuelta.
Él pensó que esta vez era la definitiva, que después de lo que pasó esta era la oportunidad que les hacía falta para poder ser felices juntos. Ella no pensó nada. Y así empezaron, poniéndole ganas porque suerte ya no quedaba. Quizás el problema de esta relación era que él continuamente esperaba algo más de él, algo que no llegaba. Y ella se cansaba de tener que estar haciéndola feliz y sacándole sonrisas de aquella manera tan difícil.
Julieta
Por el amor que esperamos y queremos vivir como película de Hollywood o novela de Shakespeare
viernes, 14 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
Querida Gin..
Querida Gin...tonic,
Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte, aunque sea tarde. De escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar, que no vas a recibir nunca. Que como tú me enseñaste en cuanto acabe de escribirla la quemaré, mis sentimientos se pondrán a arder y así el dolor... ¿como era? ¿como decías tú? ¡Ah, ya! así el dolor no se te queda tan dentro.
Esta vez sólo quiero ser claro, sería un imbécil si no gritara que me he equivocado contigo, que la he cagado pero bien desde el principio. Que he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que lo impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar... Pf, ¡qué locura Gin! Empeñado en quedarme ahí. Me he ido de un lado y del otro sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar...
¿Dónde está el secreto del futuro Gin? Puede que esté en fijarse bien y en avanzar, mirar las cosas más cerca, más, tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, claro. ¡Claro! hay cosas que pasaron antes, ¡mucho antes! No quiero esperar milagros, sólo quiero que las cosas pasen. Y ahora lo tendría claro, pero ahora ya no depende de mi sino de ti..
Te quiero.
Julieta
Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte, aunque sea tarde. De escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar, que no vas a recibir nunca. Que como tú me enseñaste en cuanto acabe de escribirla la quemaré, mis sentimientos se pondrán a arder y así el dolor... ¿como era? ¿como decías tú? ¡Ah, ya! así el dolor no se te queda tan dentro.
Esta vez sólo quiero ser claro, sería un imbécil si no gritara que me he equivocado contigo, que la he cagado pero bien desde el principio. Que he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que lo impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar... Pf, ¡qué locura Gin! Empeñado en quedarme ahí. Me he ido de un lado y del otro sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar...
¿Dónde está el secreto del futuro Gin? Puede que esté en fijarse bien y en avanzar, mirar las cosas más cerca, más, tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, claro. ¡Claro! hay cosas que pasaron antes, ¡mucho antes! No quiero esperar milagros, sólo quiero que las cosas pasen. Y ahora lo tendría claro, pero ahora ya no depende de mi sino de ti..
Te quiero.
Julieta
jueves, 6 de marzo de 2014
No te enamores
No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe..
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una mujer que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa...
Julieta
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una mujer que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa...
Julieta
miércoles, 5 de marzo de 2014
Esperando
Entonces entendió que la sonrisa no es los labios, ni los dientes, ni la curva de la boca, sino el sentimiento que provoca. Que no es el color el que hace los ojos bonitos, sino el brillo que surge en ellos cuando alguien te mira.Y que de un cuerpo, lo más hermoso son los brazos cuando te encierran, como si te estuviese diciendo "te he echado de menos".
Y porque querer no es sólo necesitar, sino también ir. Y a veces lo peor de la soledad no es estar solos, sino darnos cuenta de que no tenemos los suficientes cojones para dejar de estarlo. Y nos quedamos quietos, como quietas se quedan las palabras en mitad de un silencio.
Esperando, que es el verbo favorito de la tristeza.
Julieta
miércoles, 26 de febrero de 2014
La naturaleza
Y cuando por fin lo vi, ya no estaba, se había esfumado entre las nubes y el tiempo, pero todavía quedaban sus huellas sobre esa carretera. Quizá no sepa a dónde conduzca, quizá no sepa la duración de su trayecto, pero lo que sí que sé es que no pienso quedarme con su recuerdo. Recorreré kilómetros y kilómetros, reiré y lloraré mientras pienso que quizás nunca vuelva a encontrarle, pero cuando llegue, cuando por fin pueda mirarle, le diré con mis ojos que quiero que se quede.
Yo elegí quererlo y elegí acarrear con todas las consecuencias que eso conllevaba. Elegí que él fuera la persona que llenase mis días de sonrisas, elegí que me comiera a besos, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes. Elegí que él fuera mi locura y mi cordura, elegí las idas y venidas, las despedidas con sabor a ausencia, una ausencia de él. Elegí la impotencia y la incertidumbre, elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, su mirada, elegí temblar si estaba lejos, elegí temblar aún más cuando le notaba cerca. Elegí hacerme adicta a él, a sus manías y a su manera de hacer las cosas. Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella. Elegí no callarme nada y a la vez elegí entregárselo todo. Elegí ser fuerte y luchar por un solo motivo, el único motivo que me unía a él. Elegí darle todas mis oportunidades, elegí que él fuese mi vida, para siempre. Elegí no poner límites y hablar de nosotros cuando hablaba de mí. Elegí arriesgar.
No tengo prisa, te espero en la distancia, porque sé que me quieres. Miro al cielo y llueve, las gotas me mojan, me siento libre, conectada a algo, algo que nos une, no te alejes demasiado, no tardarás en volver y eso el cielo lo sabe, por eso los árboles se mueven llenos de furia y la luna se esconde. Porque no puedes ir en contra de la naturaleza ¿no lo sabes? ella es más fuerte...
No olvides que sigo luchando por ti, porque no me voy a rendir. Cada día, cada palabra, cada ráfaga de aire que golpea mi frente me recuerda que te tengo. Que aunque ahora no estés cerca pronto volverás, pronto descubrirás que conmigo tu vida está completa y que sin mí no encuentras el camino. Déjate llevar, sigue a tu corazón. No opongas resistencia. Yo soy tu destino.
Julieta
Yo elegí quererlo y elegí acarrear con todas las consecuencias que eso conllevaba. Elegí que él fuera la persona que llenase mis días de sonrisas, elegí que me comiera a besos, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes. Elegí que él fuera mi locura y mi cordura, elegí las idas y venidas, las despedidas con sabor a ausencia, una ausencia de él. Elegí la impotencia y la incertidumbre, elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, su mirada, elegí temblar si estaba lejos, elegí temblar aún más cuando le notaba cerca. Elegí hacerme adicta a él, a sus manías y a su manera de hacer las cosas. Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella. Elegí no callarme nada y a la vez elegí entregárselo todo. Elegí ser fuerte y luchar por un solo motivo, el único motivo que me unía a él. Elegí darle todas mis oportunidades, elegí que él fuese mi vida, para siempre. Elegí no poner límites y hablar de nosotros cuando hablaba de mí. Elegí arriesgar.
No tengo prisa, te espero en la distancia, porque sé que me quieres. Miro al cielo y llueve, las gotas me mojan, me siento libre, conectada a algo, algo que nos une, no te alejes demasiado, no tardarás en volver y eso el cielo lo sabe, por eso los árboles se mueven llenos de furia y la luna se esconde. Porque no puedes ir en contra de la naturaleza ¿no lo sabes? ella es más fuerte...
No olvides que sigo luchando por ti, porque no me voy a rendir. Cada día, cada palabra, cada ráfaga de aire que golpea mi frente me recuerda que te tengo. Que aunque ahora no estés cerca pronto volverás, pronto descubrirás que conmigo tu vida está completa y que sin mí no encuentras el camino. Déjate llevar, sigue a tu corazón. No opongas resistencia. Yo soy tu destino.
Julieta
lunes, 24 de febrero de 2014
Un día
Un día pasa, pasa que estás de pie en algún lado y te das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que están a tu alrededor. No quieres ser el puto pringao al que le has reventado la cara. Ni tampoco tu padre, ni tu hermano, ni nadie de tu puta familia. Ni quieres ser la señora jueza. Ni siquiera quieres ser tú. Solo quieres salir corriendo. Salir a toda hostia del sitio en el que estas.
Julieta
Julieta
jueves, 20 de febrero de 2014
Dicen
Dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver, mi problema fue cegarme en solamente verte a ti.
La gente suele poner remedios a todos sus problemas pero tu vivías empeñado en poner problemas a todas mis soluciones aprovechándote, quizá, de que tu eras mi remedio. Empeñado en despertarte tarde porque no querías verme pronto y en hablar poco porque preferías ausentarte mucho.
Y así, hoy recorro a tientas las barandillas oxidadas de mi vida. Aquellas barandillas que un día me atreví a forzar por ti, para que tu luz pudiera encenderme el corazón aunque al final acabaras apagándome el alma.
Y sí, aquí me tienes, con algunos insomnios de más y algunas sonrisas de menos. Pero me mantengo firme y en pie, porque ya me dolían demasiado las rodillas. Espero que en tu nueva vida seas feliz, a mi me costará un poco más encontrar el camino de vuelta a casa ya que esta vez tú no me acompañas y resulta que la llave la perdí entre tus sabanas. La verdad es que no tuve la menor intención de pedírtela, aunque tu no supieras nunca dónde llevarla. Pero tranquilo, ahora estoy cambiando la cerradura, vaya a ser que los recuerdos, o los desvelos, vuelvan a asaltarme otra noche más, esta vez no volveré a dejar que me roben los sueños.
Julieta
(para copiar este texto deberás pedir autorización)
La gente suele poner remedios a todos sus problemas pero tu vivías empeñado en poner problemas a todas mis soluciones aprovechándote, quizá, de que tu eras mi remedio. Empeñado en despertarte tarde porque no querías verme pronto y en hablar poco porque preferías ausentarte mucho.
Y así, hoy recorro a tientas las barandillas oxidadas de mi vida. Aquellas barandillas que un día me atreví a forzar por ti, para que tu luz pudiera encenderme el corazón aunque al final acabaras apagándome el alma.
Y sí, aquí me tienes, con algunos insomnios de más y algunas sonrisas de menos. Pero me mantengo firme y en pie, porque ya me dolían demasiado las rodillas. Espero que en tu nueva vida seas feliz, a mi me costará un poco más encontrar el camino de vuelta a casa ya que esta vez tú no me acompañas y resulta que la llave la perdí entre tus sabanas. La verdad es que no tuve la menor intención de pedírtela, aunque tu no supieras nunca dónde llevarla. Pero tranquilo, ahora estoy cambiando la cerradura, vaya a ser que los recuerdos, o los desvelos, vuelvan a asaltarme otra noche más, esta vez no volveré a dejar que me roben los sueños.
Julieta
(para copiar este texto deberás pedir autorización)
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