Alguien le dijo alguna vez que cuando se sintiera pequeña lo único que debía de hacer para poder cambiar ese pensamiento era subir a una montaña, azotea o torre. Cualquier parte valía siempre y cuando estuviera en lo más alto y desde allí pudiera sentir la agradable sensación de tener el mundo a sus pies, porque sólo así podía comprobar lo pequeñas que pueden resultar las casas, calles, coches e incluso las demás personas, y que sólo depende del punto de vista con el que se mire las cosas para comprobar cuánto de grande podía verse ella, solo bastaba creérselo.
Ahí era donde fallaba. Su vida parecía haber estado escrita por el guionista de "Retorno al pasado", siempre intentando avanzar pero con un pie que se le quedaba atrás, vivía rebobinando y volviendo a darle al play, como si no le hubieran concedido el poder de cambiar la canción, y ella intentaba de vez en cuando poner un poco de pausa a todo ese caos, pero sabía que el tiempo era lo único que no iba a poder ni parar ni recuperar.
Luchaba para que no le volviera a tocar el papel de protagonista en la especie de sátira dramática en que se habían convertido sus días, luchaba además contra lo que su cabeza decía en algunas ocasiones, demasiadas para su gusto, y le hacían distorsionar la realidad y el orden de las cosas.
Si se viera con mis ojos entonces entendería, podría llegar a comprender que la curva más bonita que tiene es su sonrisa, que la luz que ilumina mi vida es la que desprenden sus ojos y que no hay vestido que le quede mejor que su personalidad, es realmente bonita cuando es auténtica. Entendería así, que mucha gente puede sentirse afortunada por poder contar con su presencia en sus vidas ya que tiene ángel, no sé cómo explicarlo, ella ve lo bueno en los demás cuando nadie más puede hacerlo, creedme, de veras que lo ve, y eso es realmente fantástico.
Por eso me gustaría decirla que a veces es bueno poner tierra de por medio y volver a empezar, lejos, porque quizá la única respuesta al hecho de poder encontrarse sea tener que perderse primero. Y que si falla, no pasa nada, puede volver a intentarlo todas las veces que quiera y de las distintas formas que se le ocurran. Se me olvidaba mencionarle que ella tiene mucha imaginación, es capaz de darte argumentos necesarios para hacerte creer que cualquier cosa puede ser posible, aunque no suela aplicárselo.
Por último aconsejarle que suba todas las veces que haga falta a todas las montañas, azoteas o torres del mundo para que nunca más vuelva a sentirse pequeña, y sobretodo que olvide de una vez todo lo que un día le dijeron que era para poder recordar quién realmente es.
Julieta




